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El cuento y el fuego

Por: Homero Vivas

La tradición oral o, mejor dicho la literatura oral, tiene cultores desparramados por doquier. Personas que se han dedicado a rescatar, por así decirlo, ese patrimonio que inunda las noches y que fluye por la boca, las más de las veces, de los viejos. En Colombia, precisamente en la isla edénica de San Andrés, mora Lólia Pomare. Su particularidad no puede ser otra que la de contar cuentos, esas historias que alguna vez, como regalo, le narraba su abuelo alrededor de una hoguera, al frente del mar. Nos conocimos en Cúcuta, en un Encuentro de Literatura. La vi escenificar un relato sobre las travesuras de unos animales, utilizando como recurso la gestual, el movimiento, la expresión corporal, de tal manera que cautivaba. Conversando me refirió que aparte de ser Premio Nacional de Literatura, portaba el título de Mujer Kafan de su departamento, algo así como una mujer que trabaja para la comunidad; que como escritora nació y se hizo oyendo los cuentos de sus mayores.

Dentro del marco del encuentro presentó una ponencia llamada "La tradición oral, una propuesta literaria" y a propósito de la misma destacó que fue producto del temor de que algún día se acabaran los cuentos, se acabara todo lo que es la comunicación y esa entrega de amor. Porque la tradición oral, a su entender, es lo que viene de una generación a otra con actos, con gestos, dialogados, más no escritos y decidió empezar a escribir la tradición ya que en la isla, por influencias externas, muchos elementos culturales básicos en la formación del ser humano se estaban perdiendo. Dijo no estar en contra de la globalización cultural, sino que todo lo contrario, esto la fortalece.

Hablando sobre su metodología afirmó que ella crea, transcribe, que hace de todo un poco. En su tierra la llaman la mujer orquesta. Piensa, también, que no puedes recibir sin dar, que ella es un puente entre los niños y los ancianos, se nutre y recibe lo que los ancianos le dan y luego, con mucha honestidad, lo comparte nuevamente a los niños. Sin embargo, dice, "igual tengo que crear, porque no puedo solamente estar recibiendo y dando, sin aportar algo mío a este menester, sin escribir mis cuentos".

La conversación, con este encanto de señora, se extendió y tocamos muchos temas: su trabajo como productora y animadora de radio y televisión, sus coincidencias con otra gente que está realizando esta labor en las tradiciones populares, la manera como utiliza el espacio escénico y sus recursos para interpretar los cuentos y más, pero el espacio otorgado es corto y rígidas las instrucciones.

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Conversaciones y reseñas